No es hora de declinar la batalla, de bajar los brazos, de perder impuso
es hora de escuchar la música, de enfrentar la altura.
No soy siempre yo el que escribe, no soy yo generalmente, pero hoy si soy yo el que sale de la caverna, ya que morfeo no vendrá por mi, debo salir yo solo del laberinto del conejo.El instante, la eternidad y la nada son lo mismo, palabras vacías, el instante, el ahora: una fotografía de lo que podemos hacer. La eternidad, la búsqueda de nuestra alma, la nada lo que envuelve todo, lo que le da significado.
tengo sobre los hombros una carga que no es de vida, no es cansancio ni tristeza, no es astio, ni tibieza, tengo la carga de encontrarme en el espacio, de ser el fruto de una explosión nuclear, si es lo que somos, una contradicción del universo, un desliz de la eternidad, un experimento de la vida, o una burla de los dioses que quieren jugar a crear dioses, serán los dioses quienes definan de ahora en adelante quienes somos, serán los dioses quienes nos aplaquen o nos exalten, para que con nuestra soberbia les aniquilemos pues ya están cansados de la eternidad, serán los últimos momentos del silencio lo que buscan, serán parábolas sin un significado.
no es nada de lo que debo hacer, no es mi vida la que escribe, somos un planeta, una locura, un pedazo de oscuridad, la tiniebla, el miedo, el desaplome, la nostalgia, somos la risa de la muerte, somos la ironía, y mientras tanto retumban en mis oídos notas musicales sin armonía.