viernes, 25 de marzo de 2011

Un sueño que tuve hace algunos dias el 4 de febrero pa ser exacto

De repente camino a su lado, y su proximidad me hace sentir muy bien, sin embargo no la conozco, no se su nombre no se quien es ni por que camina a mi lado, somos un grupo de cuatro pero no conozco a los otros tres, dos hombre y ella. con su cabello castaño claro, su piel blanca, sus senos pequeños, su mirada esquiva, caminamos la calle al parecer sin rumbo, al menos yo no se para donde voy ellos si lo saben, intento mantenerme cerca de ella, intento hablarle, una campaña imposible dada mi poca perceptibilidad con las mujeres, de repente ella me habla ya no recuerdo sus palabras pero son simples, estamos comprando droga a un gibaro, es una buena casa  de una familia adinerada pero no es la familia la dueña de la droga es el hijo quien se hace cargo, al parecer es éxtasis. me percato de la situación sin poder hacer nada al respecto solo esperando que la transacción termine. el tiempo pasa tan relativamente, casi imperceptible ya me encuentro en la calle, un auto nos espera el tipo de la droga nos regala unas dosis, y yo en esta relatividad de tiempo termino caminando con la chica que hasta ese momento hermosa y desconocida me acompañaba, por las calles de esa ciudad vieja no se para donde fueron los otros, y no me importa solo se que estoy con ella y que ella sonríe con cada una de las estupideces que le digo, eso es buena señal. Depronto de su bolsillo del jean desgastado que lleva puesto saca la droga que nos merendó el gibaro -nos la metemos o que- dice con un gesto amable. yo no hayo mejor lugar que un parque lleno de familias era una tarde de domingo no me había percatado busco el mejor árbol, la mejor sombra, la mejor brisa para estar con ella y nos sentamos a consumir esa droga que para mi hasta ese instante no existía no se si por efecto de la droga o por que motivo ya no nos encontrábamos en el parque, al parecer en medio de la traba buscamos un lugar mas privado o algo así, estaba totalmente pirado,  ido, solo podía sostener su mano, era el hombre mas feliz del mundo en ese momento la droga el éxtasis era muy parecido al amor. estábamos entre sabanas nos besábamos no amábamos, yo acariciaba sus pequeños y firmes pechos hermosos, su cuerpo todo mio, eramos uno solo. pero algo nos interrumpió, de nuevo estoy en cali. las calle siguen igual de solitarias mis ideas siempre deambulando con vida propia, alguien se cuelga de mi hombro es ella. 

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