viernes, 1 de octubre de 2010

De madrugada.

siempre me pasa a la madrugada, los pensamientos llegan con mayor claridad, ocurre que a las altas horas de la noche descifro todo lo que esta mal y lo que esta bien, lo que vale la pena y lo que no. soy casi un sabio, mis ideas son tan claras que incluso me sorprenden, pero este lapsus de tiempo es momentáneo tan solo una hora o dos, siempre la lucidez mayor se da previa al sueño profundo, el sueño aniquilador de pensamientos y al despertar soy de nuevo yo, tan básico y simple como cualquier mortal, con los mismos miedos sin sentido las mismas preocupaciones simplonas, en fin los mismos deberes por cumplir. Creo que la horas previas al sueño se parecen a las horas previas a la muerte-si es como muchos dicen - algunos ven toda su vida frente a sus ojos antes de morir, otros se reconcilian con su existencia y muchos quieren aferrarse a esta cuando se dan cuenta que quieren vivir de nuevo para vivir de la forma correcta. cada noche experimento la agonía, no la agonía del desesperado, si no la agonía del anciano cansado que mientras espera la muerte se da cuenta que todo pudo ser diferente. pero es el sueño y no la muerte quien me cierra los ojos y al abrirlos he perdido esa sensación de profeta pero ya no soy el mismo, cada mañana soy diferente.